
Cunclusion
Tras una misión diplomática encargada por el archiduque Zaak, hice un alto en el camino a casa para cazar algo y comer un poco. Ya me llamó la atención que el ciervo se dejara atrapar tan fácilmente, pero tampoco le di más vueltas. Después de comerme la carne, noté que me pesaban los párpados. Unas horas más tarde me desperté en un vagón que circulaba al margen del bosque, pero mis raptores volvieron a dormirme profundamente con veneno. Ya te puedes imaginar el resto. A pesar de mi estado pude reunir algo de información, pero eso te lo contaré más adelante.